13 dic. 2017

Con L de leucemia - Indyra Oropeza


Serie: Único
 Editorial Planeta  
120 páginas

GOODREADS
★★


Quien tiene un porqué para vivir, 
 se puede enfrentar a todos los cómo 
Nietzsche

Si hay una cosa de la que podemos aprender de las novelas que cuentan experiencias realistas, muchas veces del mismo autor, es que para sobrevivir a los trechos de la vida siempre hay un alguien o algo que nos motiva a seguir adelante, y eso nos cuenta Indyra en su narrativa, joven, con un futuro prometedor que le tocó vivir una de las enfermedades más trágicas, el cáncer y su motivo diario su hija que sin lugar a dudas es su esperanza para continuar esta lucha recalcando que sin ella no se hubiera podido convertir en la mujer que es hoy.

Esta corta novela cuenta con bonitas frases motivadoras y con ilustraciones de los procesos de la vida de la autora, un complemento para poder explicar a grandes y a chicos lo que es tener cáncer sin embargo, como Indyra misma lo escribe, las personas que no la padecemos relacionamos esta enfermedad con muerte y depresión, aunque en medio la vida tiene que seguir adelante y sentirse fuerte para afrontar lo que venga, tener emociones estables pero es cierto que también se deben contar los altibajos, ese momento en que quieres tirar todo por la borda, lo ha sentido la autora y lo cuenta sin pelos en la lengua.

Si bien Indyra fue madre a corta edad, esto ayudó a que se viera tal cual y amara su cuerpo, sin buscar las perfecciones de las que muchos están acostumbrados y sobre todo el cáncer hizo que empezara a respetarlo, aliviándolo y comprendiéndolo. Es cierto que no podemos tapar el sol con un dedo, ser madre a temprana edad hace que tomes prioridad por ese ser que ha llegado a tu vida y por cosas del destino, sumarle a esa enfermedad que toca tu puerta sin avisar, un día haces tu vida normal y en la otra cambia completamente.

Lo que me ha sorprendido de este corto relato es que Indyra nunca se ha quejado de lo que le ha tocado vivir, que ha formulado su vida para poder ganarle al cáncer por su pequeña y que la lucha le ha costado pero a podido vencer, toda una guerrera.

Solo puedo terminar comentándoles que en medio de estas hojas no vas a encontrar la pena y los detalles negativos de tener cáncer, todo lo contrario, la misma experiencia y el saber sobrellevar la situación con madurez y eso agradece la autora, que ha sentido que una nueva Indyra a nacido para bien.

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